Formación de los laicos.

EL PADRE DEHON Y LA FORMACIÓN DE LOS LAICOS

P. Egidio Driedonkx scj

Introducción

Sabemos que el P. Dehon tuvo una gran preocupación por la formación espiritual, intelectual y social del clero. Pero, ¿qué pasaba con los laicos?

El P. Dehon siempre tuvo un gran aprecio por los laicos. Quizás debe esto a su estadía como estudiante en París, donde podía ver la labor de los laicos en la Parroquia de San Sulpicio y el mismo ayudaba en la catequesis.

Tuvo la suerte de encontrar a un buen grupo de laicos que pertenecían a la Conferencia de San Vicente de Paúl en la parroquia principal de San Quintín. A veces pensamos, ¿por qué Mons. Dours, el Obispo de Soissons, envió en 1871 al Padre Dehon a San Quintín y no lo empeñó en la sede de su diócesis?

Creo que fue una bendición para el P. Dehon haberlo enviado a San Quintín, pues Soissons pastoralmente no funcionaba. Estaba medio muerta. Lo sabemos por la correspondencia del Abate Demiselle con el Padre Dehon. Este sacerdote fue párroco-decano de La Capelle desde 1855 al 1863 y después canónigo de la catedral de Soissons. Se había hecho muy amigo con la familia Dehon. Fue él quien ya el 6 de noviembre de 1887, entonces poco antes de la llegada del Padre Dehon a la parroquia de San Quintín, le dio el consejo de acercarse con todos los medios posibles especialmente a los hombres y que le dijo que allí tendría “muy buenos instrumentos de apostolado” en los miembros de la Conferencia de San Vicente en dicha parroquia.

Por la misma razón, o sea su preocupación por los laicos, el P. Dehon, cuando en 1878 fundó su congregación, comenzó al mismo tiempo una Asociación Reparadora para personas, que no siendo miembros de su Instituto, querían vivir la misma espiritualidad.

Fueron dos laicos de los miembros de la Conferencia de San Vicente de San Quintín, los señores Vilfort y Lecot que se agregaron.

Antes de comenzar con la formación de los laicos por parte del Padre Dehon veamos primeramente cuál fue el concepto del laico que encontramos en sus escritos.

  

1. El concepto del laico en los escritos del P. Dehon

 1.1. Historia de la palabra laico en Francia

 La palabra laico durante mucho tiempo tenía un sentido negativo, peyorativo, significaba o era sinónimo de irreligioso o antirreligioso y hasta anticlerical. Así se hablaba por ejemplo de las escuelas laicas, las escuelas donde no se enseñaba la religión o se la atacaba, tan criticadas por el Padre Dehon, por ejemplo en sus discursos al fin del año escolar en el colegio San Juan en San Quintín.

Pero en el mismo siglo XIX comenzó a tener otra significación. La palabra comenzó a ser sinónimo de no-sacerdote, de cristiano común y corriente, que propaga, defiende y confirma su fe.

En este sentido encontramos la palabra laico, creo, por primera vez en los escritos del P. Dehon en el cuaderno, formato folio, en que desde 1865 anotaba los pensamientos y reflexiones personales de sus lecturas. Aquí, entre los años 1870-1874, figura como título de una de sus lecturas: Apostolado laico. Y después cita el texto de San Pablo a los Filipenses 1,3-7; en que el apóstol agradece a la comunidad de Filipos su cooperación en la propagación, la defensa y la confirmación del Evangelio. Agrega un texto de San Gregorio, en la cual dice que, así como el olmo es un árbol que no da frutos, pero es usado para sostener las parras en las viñas, así la persona que sostiene a los apóstoles del Evangelio, participa en sus frutos y sus virtudes.

Desde este mismo tiempo, la palabra laico, en el sentido de cooperador o colaborador pastoral, comenzó a ser común en la Iglesia de Francia.

Así por ejemplo, en la Asamblea Provincial de las Obras Católicas, organizada por el P. Dehon y realizada los días 16 al 20 de septiembre de 1878 en Soissons, el Abate Pannet, Vicario General de Châlons, hizo una intervención sobre el rol de los laicos en las obras pastorales.

 El apostolado laico nació en Francia como una reacción a la pasividad de la Iglesia frente a los problemas sociales, políticos y religiosos de su época. Dice el P. Dehon que un error de pastoral frenaba el camino de la Iglesia.

Recuerda el P. Dehon en la Revista “El Reino” de 1897, que fueron especialmente dos laicos, Alberto de Mun y René de la Tour du Pin, los que comenzaron el trabajo a favor de los obreros.

  1.2 Las razones del laicado en la Iglesia

 En su obra Nuestros Congresos de 1897, el P. Dehon en el Capítulo 5, explica las razones del laicado en la Iglesia. Hablando de la composición de los Congresos Sociales dice:

La mayoría reúne laicos y sacerdotes. El apostolado laico se ha desarrollado sobre todo en este siglo. Se podrían dar muchas buenas razones. Hay menos clero que antes. No hay ya clérigos que se quedan solamente en los grados menores del ministerio. La Providencia que provee todo nos da la ayuda de los apóstoles laicos. Hay algunas veces más facilidad para los laicos en el tiempo actual para acudir a ciertas miserias, que el sacerdote de ninguna manera puede atender. El apostolado laico además no es otra cosa que la expansión o floración de la caridad cristiana, y es algunas veces un deber. El Santo Padre quiere mucho esta acción común del laico y del sacerdote.

La Asamblea Provincial de Obras Católicas de Soissons de 1878 daba como razón que los laicos tienen medios de acción que escapan al clero; además, a causa del anticlericalismo reinante, pueden acercarse más fácilmente a las ovejas perdidas o extraviadas.

 Tenemos otro documento en el cual el P. Dehon explica las razones por las cuales los laicos deben practicar el apostolado. Interesante es que funda la obligación del apostolado laico en el bautismo y en la confirmación. Afirma además que sin la asistencia y el apoyo de buenas familias, el pastor está condenado a la impotencia y al desaliento. Este documento se llama: Zèle et apostolat.

También en su cuarta conferencia en Roma decía: El pueblo cristiano debe volver a adquirir conciencia de sus deberes. Sabrá que recibe la unción de la confirmación para manifestarse como cristiano en todo lugar, tanto en la vida social, como en la vida privada.

Dice también que el cristianismo puramente privado y personal es un cristianismo falso o por lo menos incompleto.

Otra razón del apostolado laico remane de la misma esencia del cristianismo, que es acción, valentía, audacia, ardor infatigable y no tiene nada que ver con la inercia y la timidez.

Escribe el P. Dehon en el Manual Social Cristiano: Estamos en un mundo en que, hace 200 años fue amenguado el verdadero concepto del apostolado…El error se oculta hoy bajo los nombres de prudencia, inercia, moderación, imposibilidad.

Cita el texto de la carta de San Pablo a Timoteo: Te encargo mucho que prediques el mensaje, y que insistas cuando sea oportuno, y cuando no lo sea. Convence, reprende y anima, enseñando con toda paciencia.

 1.3. Pero, ¿quiénes son los laicos?

 Aunque todos los cristianos pueden y deben comprometerse con su Iglesia, el P. Dehon, por la situación particular en la que se encontraba la pastoral en Francia que se dedicaba casi exclusivamente a las mujeres y a los niños, piensa en primer lugar en los hombres. Acentúa mucho que se busquen hombres para que se incorporen en el apostolado. Así es más fácil tener familias cristianas. Por eso, pide por ejemplo, a la Orden Tercera reclutar especialmente a sus nuevos socios entre los hombres adultos y jóvenes. Hablando en la revista “El Reino” de 1895, sobre El método de las obras sociales, dice:

Ante todo, sacerdote o laico piadoso, hay que afirmarse bien en el pensamiento, que no está hecho solamente para el sillón o la sacristía; que por parte suya, usted es la sal de la sociedad y la luz de la vida social; que hay que ir a los hombres, tanto y más que a las mujeres y a los niños; que es hacer injurias a Cristo actuar de otra manera; que el Maestro y modelo ha agrupado apóstoles y discípulos y no ha limitado su apostolado a los niños.

 Otra razón es que ya no bastan las antiguas obras ni métodos pastorales. En estas obras, que en gran parte eran obras de caridad, la mujer ocupaba un puesto importante y preponderante. Ahora hay que crear otras obras: organizaciones laborales, cajas de ahorro etc., que necesitan más la presencia del hombre.

Quiero acentuar que esta fue la visión del P. Dehon en su tiempo y visto la situación de la sociedad y de la Iglesia en aquel momento histórico. Actualmente encontramos a la mujer casi en todos los niveles y cargos de la sociedad.

 Además hay que buscar a los hombres con preferencia entre las personas que pueden influir en la sociedad, que pueden ser agentes de cambio, lo que él llama la clase dirigente: todas las personas que por su condición social, su educación, sus talentos, pueden ejercer sobre los otros una influencia real.

Pero no hay que entender mal la palabra clase dirigente. En primer lugar no se trata de una clase como tal, tampoco tiene que ver algo con el dinero o la fortuna que una persona pueda tener. Es por eso que el P. Dehon varias veces hace un llamado a la juventud a incorporarse al apostolado laico.

 1.4. ¿Cuál debe ser en concreto el trabajo de los laicos?

 Dice el P. Dehon en su discurso a la Orden Tercera en Toulouse en 1899:

No hay que menospreciar y dejar las obras antiguas, pero hay que ensanchar nuestros corazones, multiplicar nuestro celo y cooperar con las obras de hoy al mismo tiempo que con las de antes.

Desde el punto de vista espiritual, la propagación de la fe, el catecismo, las cofradías, permanecen como obras fundamentales.

En cuanto a lo temporal, existen también las obras de todos los tiempos: la limosna a los pobres bajo todas sus formas, la ayuda a los huérfanos y los ancianos. Además están las obras nuevas, que tienen más bien como fin cristianizar de nuevo la Patria y la familia y levantar al trabajador del campo y de la fábrica.

En cuanto a la Patria: está el trabajo electoral. Hay que contribuir. Se necesitan grandes recursos para ayudar a la preparación lejana y directa de las elecciones.

En cuanto a la familia: hemos fundado en este siglo la Sociedad de San Francisco Regis para la rehabilitación de los matrimonios; los secretariados del pueblo prestan también un gran servicio en este aspecto. Pero, para rehabilitar a la familia obrera, hay que darle un hogar decente. Por eso hay que favorecer las obras de las casas obreras. No hay preocupación suficiente por esto.

En octubre de 1900 escribía en La Crónica del Sud-Este:

Dóciles a los consejos del Papa, ustedes, jóvenes, deben ir al pueblo, a los obreros, a los pobres. Deben buscar por todos los medios cómo ir en su ayuda, levantar su moral y hacer menos dura su suerte. Para este fin hay que organizar reuniones y congresos, fundar patronatos, círculos, cajas de ahorro para los campesinos, oficinas de asistencia y de colocación de trabajadores; escribir libros, artículos en los diarios y revistas. Para las reformas económicas y sociales hay que recurrir a la prensa, a la acción electoral, a la propaganda bajo todas sus formas.

  2. ¿Cuál fue la formación que el P. Dehon creía necesaria para los laicos, y la que él mismo les ha dado?

 Creo que podemos decir que la formación que el P. Dehon ha dado a los laicos, fue una formación integral, es decir: espiritual, intelectual y social. Pero visto la situación particular de Francia, acentuaba mucho la formación social, que poco a poco comenzó a ser siempre más un trabajo por la justicia y no solamente por la caridad.

 Practicar el apostolado exige una vida interior, una vida de fe, pues si uno no está movido por una convicción religiosa muy fuerte, no aguantará las dificultades que pueden surgir y puede convertirse en un simple trabajador o asistente social.

Por eso, León XIII trató de incorporar a las Conferencias de San Vicente en el apostolado social, pues así se unirían los dos aspectos: lo espiritual y lo social.

Por eso también el P. Dehon procuraba en 1902 promover la archicofradía del Sagrado Corazón. Escribía:

Pongámonos a la obra en todas partes. Cada ciudad, cada parroquia puede tener un grupo de hombres del Sagrado Corazón, que se entregarán en lo posible al progreso de las obras y a la acción social cristiana.

En esta misma perspectiva hay que ver también su preocupación por formar grupos de laicos y también de sacerdotes en el mismo espíritu de la Congregación.

Dice el P. Dehon en su obra Vida de Amor, que especialmente los amigos del Sagrado Corazón necesitan una vida interior muy grande.

Interesante por otro lado es ver la conexión que hace entre la pastoral social y la devoción al Sagrado Corazón. Escribe:

Tres veces en la Encíclica “Rerum Novarum” León XIII indica este gran y único remedio a la miseria social: la caridad sobreabundante del Corazón de Jesús. Es hacia las clases infortunadas, nos dice, que el Corazón de Jesús parece inclinarse más. Jesucristo llama bienaventurados a los pobres; los invita con amor a venir a Él, para consolar a todos los que sufren y lloran, abraza con caridad más tierna a los pequeños y oprimidos. Y el Papa agrega: “Esta doctrina apaciguará el orgullo de los grandes y realzará el ánimo a los pequeños; la paz se hace con amor fraterno”.

Esta doctrina que prepara la paz, ¿no está en vías de propagarse por la devoción al Sagrado Corazón, por esta devoción que crece cada día y que nos muestra al Corazón de Jesús desbordante de amor y nos invita a una caridad sin límites para con nuestros hermanos, especialmente para con los que sufren? Es de esta abundante efusión de caridad que hay que esperar la salvación, pronosticaba León XIII, y esta caridad se puede sacar solamente del Corazón de Jesús.

Recuerda el P. Dehon, que a grandes líneas, han sido dos las grandes obras de apostolado que más ha impulsado: la primera, el llevar a sacerdotes y fieles al Corazón de Jesús para ofrecerle un tributo diario de adoración y de amor y la segunda, el contribuir al progreso de las masas populares por el reino de la justicia y de la caridad.

Pero las dos están muy unidas entre sí, pues el amor al Corazón de Jesús es fuente y fin del apostolado.

 3. Los primeros laicos con los que el P. Dehon ha trabajado

 Diez son los laicos que el mismo P. Dehon nombra en sus Memorias y con quienes comenzó su labor pastoral en la Matriz de San Quintín. Entre ellos destacan:

 El Sr. Julien

Tenía un pequeño internado católico, cuyos alumnos frecuentaban los cursos del Liceo en la ciudad. Fue presidente de la Conferencia de San Vicente de Paúl cuando el P. Dehon comenzó su Patronato en 1872. Lo apoyó en esta gran obra social. Hizo en 1873 a los niños del Patronato dos conferencias, una sobre las peregrinaciones al santuario de Paray-le-Monial y otra sobre las peregrinaciones a Lourdes. Fue confidente del P. Dehon de todos sus otros proyectos sociales y otros, por ejemplo la fundación de un diario católico y monárquico, que comenzó a ser publicado en noviembre de 1874, gracias a su colaboración.

En agosto de este mismo año fue creada también en la diócesis de Soissons la Oficina diocesana de obras. Dice el P. Dehon que todo el trabajo de secretaría caía prácticamente sobre él mismo y los señores Julien y Guillaume, de que hablaremos más adelante.

Participó activamente en los Congresos de Liesse, 1875, de San Quintín, 1876 y en el de Soissons en 1878, organizados por el P. Dehon.

Nadie más que él se dedicaba a la erección de parroquias en las poblaciones pobres, como por ejemplo la de San Martín.

Cuando en diciembre de 1898 el Sr. Julien fallece, el P. Dehon escribe al Sr. Mauricio Beaudouin, su nieto:

Hago mío su dolor, que es también el de toda la ciudad de San Quintín. El Sr. Julien era un gran cristiano. Fue promotor de todas las buenas obras de San Quintín durante medio siglo. Recoja sus recuerdos y escriba su biografía. Espero que usted vaya a vivir a San Quintín y que también sea un apóstol. Tendrá allí una misión importante que realizar.

 El Sr. Guillaume

Los domingos inscribía a los niños del Patronato junto con el Sr. Julien. También formaba parte de la secretaría de la Oficina de Obras, ayudando a preparar los Congresos de Liesse y de San Quintín .

Fue también tesorero del Comité Protector del Patronato y entró en su Consejo en 1878.

 El Sr. Black

Fabricante de cemento, fue miembro del Comité Protector del Patronato. Dos de sus hijos entraron en nuestra Congregación: Octavio en 1885 y Emilio en 1887. Octavio fue uno de los primeros que entraron en el Círculo de Maistre fundado en diciembre de 1875 por el P. Dehon y su primer secretario.

 El Sr. Basquin

Fabricante de bordados. Cuando el P. Dehon fundó en enero de 1874 el Comité Protector del Patronato, fue elegido Presidente. Poco después, en abril de este mismo año, acompañó, junto con el Sr. Lecot, al P. Dehon a la Asamblea General de los Círculos Obreros en París.

Asistió en 1875 al Congreso diocesano de Liesse e invitó a los otros miembros del Comité Protector a hacer lo mismo. Pertenecía también a la Asociación de los Patrones Cristianos fundada por el P. Dehon y mejoró la situación de sus obreros. Lo ayudó a preparar el Congreso diocesano de San Quintín de 1876. Para interesar a los otros industriales a este Congreso redactó con él una circular.

 El Sr. Alfredo Santerre

Era soltero y, después de la muerte de sus padres, junto con sus hermanos, decidió continuar con el almacén que ellos tenían.

De ningún colaborador del P. Dehon sabemos tanto como del Sr. Santerre. Es que el P. Rasset, que lo había conocido muy de cerca en el Patronato, escribió en 1902 su biografía. Comenta el P. Rasset:

Varias veces se ha tratado en San Quintín de organizar un secretariado y una oficina cristiana de trabajo. Alfredo Santerre solo era todo esto. Él buscaba las informaciones, consultaba a los jueces, los médicos, los notarios, los abogados, por los que no lo podían hacer. Él en persona, era una oficina o agencia de trabajo. Así, con el tiempo, los patrones que necesitaban gente venían a consultarle en confianza.

Cuando el P. Rasset publicó la biografía del Sr. Santerre, anotó el P. Dehon en su Diario: El P. Rasset ha publicado en estos días la vida de este santo hombre, que durante muchos años fue mi brazo derecho en el Patronato. Su ayuda humilde y sacrificada era muy preciosa para mí..Después de mí, ha mantenido durante muchos años en el Patronato lo que se había adquirido y las tradiciones.

Durante 25 años trabajó en el Patronato. Al principio, había varios laicos que cooperaban y se recibió mucha ayuda, incluso de las autoridades; pero cuando con el correr del tiempo la situación política se hizo más anticlerical, gran parte de la dirección de la Obra terminó por pesar sobre el Sr. Santerre. Él, según el P. Rasset, aprovechó esta situación para realizar en el Patronato sus propias ideas, de tal manera, que durante los últimos 15 años se prestaba una atención especial a los niños callejeros, a los niños de la clase más miserable.

 4. Las diferentes instancias de formación de laicos del Padre Dehon

Estas instancias son tantas y tan variadas que debemos hacer una selección. Es imposible mencionar todo. Por una parte están sus obras sociales, los Congresos o encuentros a los que asistió, los diferentes opúsculos que escribió.

 4.1. El Patronato San José con su Círculo Obrero

 En 1872 el P. Dehon comenzó con un Patronato para la juventud obrera de San Quintín. El 23 de octubre de 1873 fundó con los miembros más antiguos un verdadero Círculo Obrero. Les dio una buena formación espiritual, intelectual y social.

Organizó en enero de 1875 con un grupo de 30 jóvenes una Conferencia de San Vicente, cuya actividad ya fue aplaudida durante la primera Asamblea General de las Obras diocesanas los días 10 y 11 de marzo de este mismo año realizada en Liesse.

Igualmente se participaba en la “Adoración Perpetua” ciertos días del año.

Como la religión era el punto central del Patronato y de los Círculos Obreros, – pues un obrero moderno sin religión es un esclavo igual a los de antaño- se participaba también en diversas peregrinaciones.

El P. Dehon cuidaba también la formación intelectual de los jóvenes. Había una biblioteca. Se daba diferentes conferencias para quedarse al día de la vida moderna, por ejemplo sobre el teléfono.

En cuanto a la formación social, el P. Dehon les dictaba un curso de economía. Se hacían estudios sobre la situación obrera en la ciudad.

Varios sindicatos fueron formados desde el Círculo Obrero, sin que esto rompiera su supervivencia.

 4.2. El Círculo J. de Maistre para la juventud de la clase dirigente

 l P. Dehon vio la necesidad de formar para el futuro una nueva generación de patrones cristianos, capaces de transformar la vida social y de restaurar el ambiente cristiano dentro y fuera de la fábrica. Por eso comenzó a reunir el uno de diciembre de 1875 a algunos jóvenes del liceo y a otros que ya habían terminado sus estudios secundarios. Dedicó las reuniones del uno y ocho de diciembre a la organización del grupo naciente. Además les propuso estudiar la organización del trabajo en San Quintín y las diversas instituciones existentes en la ciudad a favor del obrero y visitar a una familia pobre.

En las reuniones siguientes les hizo una charla según un programa que había desarrollado para dos años: el peligro social, el ateísmo, el panteísmo, la existencia de Dios, el positivismo, el radicalismo, el liberalismo, el poder y los deberes del Estado, etc.

Los jóvenes ayudaban también con una u otra conferencia en el Círculo Obrero o con el catecismo en el Patronato los días domingos. Así procuraba formarlos, uniendo la teoría con el estudio de la realidad obrera local y pastoral.

 4.3. Las Asambleas diocesanas de Liesse (1875) y San Quintín (1876)

 Fueron organizados por el P. Dehon como secretario ejecutivo de la Oficina diocesana de las Obras Católicas. A estas asambleas no asistieron solamente sacerdotes sino también varios laicos, especialmente a la segunda, que contaba con una participación de 331 personas entre las cuales participaron varios industriales y comerciantes de San Quintín y algunos estudiantes del Círculo J. de Maistre.

Al P. Dehon le tocó en la primera asamblea dar cuenta del resultado de las encuestas enviadas a todos los párrocos sobre la real situación de las obras católicas en las parroquias. Su intervención dejó constancia de la triste situación de muchas parroquias, donde no había ninguna vitalidad. Indicó también las causas de esta triste situación y la insuficiencia de la pastoral ordinaria para la perseverancia de la juventud.

Tanto en la primera como en la segunda Asamblea habló también el Sr. León Harmel, industrial de Val-des-Bois sobre la organización de una fábrica cristiana y el papel de los patrones.

  4.4. La concientización de los patrones

Fue en la rendición de cuentas de la Obra del Patronato, el 23 de julio de 1876 que el P.

Dehon invitó a los patrones de San Quintín a reunirse en una Asociación de Patrones Católicos.

Animado por el resultado de la segunda Asamblea diocesana de los días 23-25 de Octubre de 1876, pudo comenzar el 26 de noviembre de este mismo año su tan deseada Asociación de Patrones Católicos. Muchos comenzaron a mejorar los reglamentos de sus talleres. El Sr. Basquin invitó a las Hermanas de la Caridad a su taller de bordados para preocuparse de las obreras. En 1877 el P. Dehon les decía: Los patronatos y las obras son inútiles, si la fábrica y el lugar de trabajo no cambian. Ustedes deshacen durante la larga y sombría noche de seis días de trabajo, lo que nosotros hacemos con mucho esfuerzo durante la bonita jornada del domingo. Ustedes como patrones no son bastante cristianos en sus vidas.

 4.5. El Colegio San Juan

Sabemos que el P. Dehon siempre ha considerado el colegio San Juan como una obra social, pues tenía que formar cristianos de verdad. Por eso es que exigía a los profesores una vida de fe muy fuerte.

El 4 de agosto de 1877 el P. Dehon explicó en el “Instituto Lecomte”, luego “Instituto San Juan”, las grandes líneas educacionales de su obra. Quiere dar a la juventud de la clase dirigente una formación netamente cristiana:

– Formar en el joven un noble y gran carácter, una moral pura y virtudes fuertes.

– Crear en el alma la fe que abre al entendimiento del mundo invisible, de la esperanza que fortifica el corazón a causa del amor que hace sentir a Dios en las sombras de la vida.

– Quiere obtener espíritus verdaderamente instruidos, iluminados, caracteres enérgicos, corazones generosos, hombres de fe y acción capaces de grandes pensamientos, decisiones vigorosas de cualquier entrega y sacrificio a favor de la religión y de la patria, trabajando por el bien de todos, especialmente de los humildes. Así los dos grandes polos de su educación, de su formación, serán Dios y la Patria.

Para conseguir estos objetivos sigue más o menos el mismo esquema del Patronato y del grupo de los jóvenes del Liceo: un fuerte acento en la piedad y en el apostolado.

El mismo Padre Dehon, resumiendo la educación dada en el Instituto San Juan, escribió en el boletín “Trait d´Union” en 1918 que los grandes acentos fueron : la vida intelectual, la vida de familia y la vida religiosa.

  4.6. Los discursos pronunciados por el P. Dehon durante la repartición de premios en la clausura del año escolar

Normalmente eran discursos apologéticos contra los ataques a la religión católica por parte del radicalismo y del liberalismo.

Así el 5 de agosto de 1878 habló de la literatura cristiana.

En 1879 sobre el patriotismo cristiano.

En 1880 sobre la educación cristiana y las virtudes de la infancia.

En 1882 sobre la armonía entre la ciencia y la fe.

En 1885 sobre el estudio de la historia.

En 1886 sobre el estudio de la geografía.

En 1887 sobre la historia local de San Quintín.

4.7. Los discursos del P. Dehon en las Asambleas anuales de los ex alumnos del San Juan 1884-1924

 Estos discursos eran como la formación permanente que quería dar a los egresados del San Juan. Su discurso más bonito es a lo mejor el de 1907. Les decía:

Si los católicos y el clero hace treinta años se hubieran asociado, deliberadamente y de corazón al movimiento que se pronunciaba por el progreso social, hoy tendrían la influencia y la autoridad que les faltan. Este movimiento es legítimo. El pueblo ha tomado conciencia de su dignidad y de sus derechos. Quiere levantarse de la situación humillante a la que durante tanto tiempo vivió sometido. Si prefiere el sistema de corporación al del salariado, la república a la monarquía. ¿porqué hemos de sorprendernos? Es que en la república, en la cooperativa, el trabajador, que nunca fue alguien, se siente persona, sabe que puede ser un agente inteligente, consciente y libre en la mejora de su suerte. Pues bien, tened el coraje de reconocer, de rectificar los derechos del pueblo, pero no olviden enseñarles que estos derechos tienen sus límites y sus contrapesos en los deberes de justicia y equidad, de moderación y de fraternidad.

 4.8. Los llamados sociales a la juventud

 En 1898 el P. Dehon escribió en La Crónica del Sud-Este, el diario de la Democracia Cristiana:

A los jóvenes,

¡Adelante! ¡Avanza! Este era la divisa querida por muchas casas de valerosos caballeros de la Edad Media.

¡Adelante Francia! ¡Avancen, jóvenes! Estamos atrasados. Hemos perdido terreno, tenemos que reconquistar o recuperar el terreno perdido.

¿Dónde está entre nosotros la vida? Especialmente entre ustedes, jóvenes del Sud-Este. Algunos de las antiguas obras parecen vacilantes o paralizadas;; son ustedes los que deben actuar. No hay nada que los detenga. No tienen un pasado político. Con León XIII aceptan la democracia y quieren hacerla cristiana. ¡Qué bonita misión la de ustedes! Ustedes son apóstoles…

Digan al pueblo que su levantamiento debe hacerse por la práctica de la justicia y de la caridad, tanto en la vida social, como en la vida privada. La Iglesia es claramente la única fuerza moral capaz de hacer triunfar la justicia. La lucha será dura. No hay que contar con bruscos cambios de opinión. El apostolado es una obra de labor y de tiempo. Estudien, actúen, organícense… ¡Ustedes son nuestra esperanza y serán nuestra salvación.!

  4.9. La voz del P. Dehon en los Congresos Sociales

En septiembre de 1888 el P. Dehon fue a Roma para agradecer al Santo Padre el Decreto de alabanza recibido el 25 de febrero del mismo año, Decreto que hizo su Congregación de derecho pontificio. El Santo Padre lo recibió con extrema bondad y le dijo: Sé que el fin de su Instituto es muy bueno. La reparación es muy necesaria.

Pobre Francia, está bajo el yugo de las sectas. Predique mis encíclicas, combate a los errores contemporáneos.

La fidelidad del P. Dehon a este deber constituyó el eje de una actividad más sorprendente que nunca en los años siguientes, especialmente cuando el Papa León XIII el 15 de mayo de 1891 publicó su Encíclica Rerum Novarum. Así por ejemplo asiste en 1894 al segundo Congreso de los obreros franceses de Reims, los días 12 al 14 de mayo.

El 2 de octubre de este mismo año participa en el Congreso o Asamblea de las Obras de la diócesis de Soissons en Nuestra Señora de Liesse. Habla sobre La propaganda de los ideas sociales cristianos. Presenta el Manual Social Cristiano, explicando quien lo ha hecho, cual es su contenido, qué falta todavía por hacer.

Del 25 al 30 de noviembre de 1896 participa en el Congreso de la Democracia Cristiana en Lyon. El P. Dehon hizo un discurso sobre La situación actual y las causas de la miseria social.

 4.10. El Padre Dehon y la Orden Tercera de San Francisco

Cuando en 1882 el Papa León XIII comienza a tratar de renovar a la Orden Tercera en su espíritu original social, como un Instituto para defender el derecho, apoyar a la familia y formar una fuerza social, algunos sacerdotes franciscanos y laicos comenzaron a moverse, entre ellos el P. Jules y León Harmel. El resultado era la formación de un Comité para organizar varios Congresos de la Orden. El P. Dehon participó activamente en algunos de ellos.

 4.10.1. La participación del P. Dehon en el tercer Congreso de la Orden Tercera Franciscana celebrada en Reims del 17 al 22 de agosto de 1896

Habló sobre La propagación y defensa de los principios de la justicia y de la equidad evangélica. Parte del principio evangélico que no se puede tomar ningún bien ajeno. Dice que San Francisco ha reconocido que la mayoría de las dificultades sociales y sufrimientos del pueblo provienen de la no observancia de esta regla y ha dado a su Orden Primera y Tercera la misión de propagar y de defender estos principios de equidad y de justicia.

Después describe brevemente los medios que se han usado durante la historia para propagar y defender estos grandes principios de justicia social.

Recuerda cómo en el siglo XIII dominaba la propiedad feudal con todos sus abusos y cómo San Francisco fundó la Orden Tercera para liberar al pueblo de ellos.

Ahora, en el siglo XIX, es el capitalismo el que domina, escondiéndose varias veces en el anonimato, inspirando y imponiendo las leyes.

La Orden Tercera, que emancipó al pueblo en el siglo XIII, debe reasumir su misión.

Al final da unas indicaciones sobre la miseria actual en Francia, que deben tratar de mejorar. Cita la parábola del buen Samaritano y dice: Pasó el sacerdote, pasó el levita. ¿Quieren ustedes que Nuestro Señor agregue: “Pasó el hijo de San Francisco y no tuvo piedad de esta gran miseria”. Si San Francisco viera esto.

 4.10.2 La participación del P. Dehon en los Congresos de la Orden Tercera en Toulouse (1899) y Roma (1900)

En Toulouse insiste en que la caridad no dispensa de la justicia y en que no se puede hacer limosna con las ganancias de la usura.

Su discurso en Roma sobre la misión actual de la Orden Tercera fue un fervoroso llamado para que siga las indicaciones de León XIII de incorporar también especialmente a hombres, hombres valientes, que pueden ser generadores de cambios sociales.

La Orden Tercera sin embargo no quería seguir los caminos indicados por León XIII, prefería dedicarse solamente a la santificación de sus miembros y a las obras tradicionales de la caridad.

 4.11. La dirección espiritual del P. Dehon a Clara Baume, laica consagrada

Clara Baume nació en Roquevaire, Francia, el 2 de enero de 1868 y aquí murió el 16 de junio de 1934 a la edad de 66 años.

Primeramente fue hija espiritual del P. Prévot, que la dirigía solamente por Correspondencia. Según una expresión muy querida al P. Prévot, se sentía llamada a ser “Víctima del Sagrado Corazón”, y con su permiso había hecho el voto privado de víctima, o sea, se había ofrecido y consagrada a Dios en pleno abandono y entrega a su voluntad. Vivía en casa con su hermana Berta.

Después de la muerte del P. Andrés comenzó a ser hija espiritual del P. Dehon.

Tenemos en nuestros archivos en Roma más de cien cartas escritas por el P. Dehon a Clara Baume o las dos hermanas. Una es del 1903, otra del 1908, o sea antes de la muerte del P. Prévot, y todas las otras datan de 1919 hasta abril 1925.

En la carta del 19 de diciembre de 1908 el P. Dehon agradece a Clara Baume haber venido a rezar con la Congregación en los días de la ordenación sacerdotal y la primera Misa del P. Juan Guillame y continúa:Queremos dar al Sagrado Corazón de Jesús buenos sacerdotes, víctimas de amor y de reparación. Las oraciones de nuestros agregados pueden ayudar mucho. Rece con nosotros y consíganos otras almas reparadoras. Nada es más necesario. El Evangelio alaba mucho a las mujeres generosas que siguieron a Nuestro Señor y que le fueron fieles hasta el Calvario. Siga al buen Maestro en los Sacerdotes de su Corazón y ayúdelos mucho.

Las primeras cinco cartas del P. Dehon comienzan con “Mademoiselle”, o Señorita.

Después la llama “Mi querida hermana en Nuestro Señor, o, en el Sagrado Corazón.

En la carta enviada el 27 de mayo de 1919 le dice: La llamo hermana, porque usted es de nuestra familia. Usted es nuestra agregada u oblata, explicándole así el porqué del cambio del nombre.

Así, se justifica el nombre de Familia Dehoniana que actualmente damos a nuestros laicos consagrados o no consagrados y religiosas que comparten nuestra espiritualidad.

El P. Dehon la dirigía, igual como el P. Prévot en la espiritualidad de entrega, de abandono a la voluntad de Dios. En 1921 le escribió: Déjese guiar por Nuestro Señor día por día, hora por hora. Sus cruces sirven para la salvación de las almas y para el Reino del Sagrado Corazón. Hay que decir siempre de nuevo el “Fiat”( que así sea).

Sea fiel hasta el fin a su gracia de víctima. Muchos la han tenido y la han perdido.

Confianza y abandono es siempre su línea de conducta. Lleve la cruz día por día.

Nuestro Señor hizo 14 estaciones. Haga todas las que le pida.

Hay que tener fe en su vocación y llevar la cruz con amor. Recemos el uno por el otro, nuestra misión es grande y santa.

 Conclusión

 En la exhortación apostólica Christifideles Laici dice el Papa Juan Pablo II, que la formación que se da a los laicos debe ser una formación integral y que es absolutamente indispensable – sobre todo para los fieles laicos comprometidos en el campo social y político – que tengan un conocimiento más exacto de la doctrina social de la Iglesia.

Además esta formación se debe ofrecerla a todos, especialmente a los pobres.

Creo que el P. Dehon ha cumplido con todo esto.

Me gustaría terminar con unas frases tomadas de las “Actas y los Votos de la reunión especial de la Congregación de la Causa de los Santos sobre la heroicidad de la vida del Siervo de Dios León Dehon” realizada en Roma el 30 de enero de 1996.

Dice uno de los consultores: Creo que toda la vida del Siervo de Dios es un ejemplo proponible para la Iglesia de hoy, tan interesada en el hombre y su condición de vida. Padre Dehon es un precursor del Concilio Vaticano II… Su vida de hombre de Dios, enraizada en su gran amor a la Iglesia y al Papa, sensible a los problemas sociales es un modelo de vida imitable y puede ayudar a la Iglesia en su proyecto de nueva evangelización.

 No debemos olvidar la influencia que la acción social del P. Dehon ejercita todavía hoy día sobre el mundo laical, siempre más interesado en la promoción de la persona humana y en un orden socio-político a medida del hombre.

Fuente: http://www.scj.org/spanish2005.html

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